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El viernes pasado en un artículo de Wired leía esto:

‘If you asked me whether intelligence agencies found this years ago, I would guess certainly yes.’

(https://www.wired.com/story/meltdown-spectre-bug-collision-intel-chip-flaw-discovery/)

Si añadimos que China y Rusia llevan años invirtiendo una fortuna en desarrollar y fabricar sus propios procesadores, la cosa empieza a tomar un cariz bastante nauseabundo.

Rusia anunció en 2014 los Baikal, que ya están fabricando en masa y que están usando para todos los ordenadores estatales, según sus propias palabras, como una prioridad de seguridad nacional.

Son procesadores basados en arquitectura ARM, pero diseñados y fabricados en Rusia.

China tomó el mismo camino en 2012 con el proyecto ISA y hoy en día ya tiene procesadores propios, también basados en ARM, fabricados por Huaxintong Semiconductor Technology y por ShenWei, estos últimos han fabricado en 2016 el supercomputador más rápido del mundo (Sunway TaihuLight), usando el procesadores SW26010, un monstruo de 260 cores.

Parece que con este escándalo Intel podría perder su hegemonía, pero aunque pudiéramos comprar procesadores de otros fabricantes para nuestros ordenadores, me pregunto si no tendrán también puertas traseras que descubriremos dentro de otros 20 años.

Creo que necesitamos microprocesadores de código abierto, pero como las fábricas submicrón están en manos de unos pocos, la verdad no se si aun así la cosa resultaría.

Lo que si podemos tener bien claro, tras 20 años con este agujero, es que no podemos fiarnos de la seguridad de nuestros equipos, sin importar que hardware estemos usando.

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